a casi nadie se acuerda, pero era un lugar de ‘jayos’. Las gentes humildes (prácticamente todas) del municipio de Teguise acudían hasta el gran arenal de casi seis kilómetros en busca de aquello que la mar depositaba en la orilla. De hecho, muchas de las puertas y ventanas de las viviendas se hacían con los maderos que se hallaban a lo largo de la Playa de Famara. Hasta la talla de la Virgen se cuenta que llegó de esta manera.
Polémica política
Hoy en día Famara está de plena actualidad en Lanzarote y Canarias tras la decisión de la Dirección General de Costas de cerrar