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Tokyo, con perdón

a no se ve a los míticos trabajadores que se encargaban de empotrar a los ciudadanos en los vagones del metro, pero incluso así es todo un reto hacerse con un espacio. Un simple descuido le sirve al visitante para vivir en primera persona alguna de las peculiares características del nipón.

Has pisado a un caballero de pulcro traje y corbata que regresa de la oficina. Antes de que tengas tiempo a reaccionar y disculparte, es él el que se desvive en reverencias y ademanes de perdón, como si la culpa hubiera sido suya por poner el pie donde no debía. Ahora te toca a ti, así

El demonio reencarnado en edificios

espués de 3 meses sin salir de la burbuja de Whistler me dispongo a emprender un viaje de 4-5 días entre Vancouver y Seattle. En esta aventura me acompaña un suizo con el que he pasado bastante tiempo en los últimos meses, Fabian.

Vancouver

Es una ciudad limpia, con grandes edificaciones, ubicada a pie del pacífico y rodeada de montañas, un contraste muy marcado entre montaña y mar. El cielo suele estar nublado y el tiempo lluvioso.

Personalmente no me gusta Vancouver; es una ciudad triste, apagada y plagada de alcohólicos, drogadictos y enfermos mentales de otro nivel. Jamás, en toda

El sutil deshielo sueco

a estación central de Estocolmo, el corazón frío y subterráneo de la capital sueca, gélida incluso cuando abril despunta. Un euro y medio por utilizar el servicio público. Funcionan todas las escaleras mecánicas, al contrario que en el metro de Madrid. Las masas corren ciegas, arrollando sin compasión al que se detiene, aunque se trate de una embarazada. La maquinaria perfecta acepta mal que cualquier elemento altere su funcionamiento. El deshielo ha comenzado tímidamente, quiebra las placas de hielo que cubren el agua de los canales y emborrona con grises y azules prometedores el maquillaje que cubrió el rostro de la

La niña de Shakespeare en el Mekong

s como un ratoncillo moviéndose entre las mesas del bar. Debe tener seis años, siete a lo sumo. Vende libros desplegados en una cesta que cuelga de sus hombros. “¿Books?”, pregunta. Hay un poco de todo. Del montón asoma una edición de bolsillo de Moby Dick y otra de Romeo y Julieta, textos que jamás conocerá porque probablemente nunca sabrá leer. La explotación infantil ha transportado a Melville y  a Shakespeare hasta las turbias aguas del delta que forman los ríos Mekong y Sap al abrazarse en la capital de Camboya, Phnom Penh.

Un camarero expulsa con brusquedad a la niña, que sin