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El triste retrato de un continente

El triste retrato de un continente
Fotografía de: Ullisan

El informe mundial de Human Rights Watch ratifica la cruda realidad a la que se enfrenta la comunidad LGBT en África.

L
os informes realizados por distintas organizaciones internacionales certifican que la comunidad LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y personas transgénero) del continente africano es una de las más hostigadas del planeta. La intransigencia de grupos religiosos, la intolerancia de muchos gobernantes y las conductas irracionales alentadas por grupos fácticos condenan a muchos hombres y mujeres a sufrir casi a diario el castigo de la insensatez.

El informe mundial de Human Rights Watch de 2014 ratifica la cruda realidad a la que se enfrentan quienes osan revelar su orientación sexual en algunos de los países del continente más pobre. Muchos medios de comunicación han puesto el foco en las denuncias que plantean los autores del informe de HRW con respecto a España y otros países de la Unión Europea cuyos pilares del sistema de bienestar social se han visto sacudidos por los ajustes presupuestarios aplicados durante los seis años de crisis. Una realidad que, sin embargo, no es tan atroz como la que, año tras año, se retrata en los informes que describen el despiadado escenario al que se enfrentan en África.

Las referencias que incluye HRW sobre la homofobia en su informe anual reiteran una realidad que se repite en las denuncias realizadas”

El informe genérico de HRW no incluye alusiones a la persecución que sufre la comunidad LGBT en todos los países africanos. Apenas hace referencia a algunos pasajes en determinadas naciones. No obstante, las referencias que incluye HRW sobre la homofobia en su informe anual reiteran una realidad que se repite en las denuncias realizadas, una y otra vez, por los observadores internacionales y por las organizaciones locales.

LIBERIA

Pese a que la Presidencia de Liberia la ostenta Ellen Johnson-Sirleaf, la primera mujer electa en un país africano y que en 2011 recibió el premio Nobel de la Paz, compartido con su compatriota Leymah Gbowee y con la yemení Tawakel Karman, numerosos miembros de la comunidad LGBT fueron, en 2013, objeto de “agresiones verbales, hostigamiento y víctimas de la estigmatización”, según el informe se HRW.

Sirleaf justificó en 2012 la criminalización de la homosexualidad en una entrevista al periódico británico The Guardian, que tuvo lugar en presencia del ex primer ministro británico, Tony Blair, en la que dijo que “nosotros nos amamos tal y como somos.Tenemos algunos valores tradicionales de nuestra sociedad que queremos preservar” Pese a que expresar abiertamente la homosexualidad es un delito en Liberia, los legisladores iniciaron, en febrero de 2012, una nueva ofensiva para incrementar el castigo a la comunidad LGBT con una normativa más represiva. En el momento de la redacción del informe, “había dos proyectos de ley pendientes que, en el caso de ser aprobados, supondrá un incremento de las penas a aquellos que exhiban abiertamente su homosexualidad”.

En julio de 2012, aprobó una reforma conocida popularmente como “ley anti-matrimonio homosexual”, que tipifica como delito la unión entre personas del mismo sexo con penas de hasta cinco años de prisión. Una legislación a la que podría sumarse otro proyecto que, según HRW, se debate en la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes y que persigue criminalizar las relaciones sexuales de gais y lesbianas.

NIGERIA

Los autores del informe de HRW recuerdan que en Nigeria la homosexualidad es ilegal y que a aquellos que traspasen los límites trazados por el Gobierno se les aplica los artículos 214 y 217 del Código Penal, en los que se incluyen penas de hasta 14 años de reclusión en una celda. Un castigo cuya severidad es aún mayor en las zonas islámicas más fundamentalistas del Norte del país, en los que, de acuerdo con la Sharia, se les sanciona con latigazos, el encarcelamiento o la muerte por lapidación.

El informe de HRW se presentó sólo unos días antes de que el presidente del país, Goodluck Jonathan, firmase durante el presente mes de enero la propuesta legislativa que ilegaliza los matrimonios entre personas del mismo sexo y que penaliza con la cárcel la simple pertenencia a colectivos que defiendan los derechos LGBT, o las muestras de afecto públicas entre parejas del mismo sexo. Nigeria ha inscrito su nombre entre los países que aplican una legislación más restrictiva al respecto. Una legislación que afecta incluso al cuerpo diplomático acreditado en dicho país. HRW apunta que “en julio, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nigeria anunció que el país no acreditará a diplomáticos con cónyuges del mismo sexo”.

SUDÁFRICA

Los autores del informe de HRW recuerdan que “Sudáfrica jugó un papel importante, pero inconsistente, en la promoción de los derechos humanos de las personas LGBT”, pero advierten que la imagen internacional contrasta con la realidad doméstica que viven especialmente las lesbianas y los transexuales, que son víctimas de una “violencia generalizada, incluida la violación y el asesinato”.

El Departamento de Justicia y Desarrollo Constitucional de Sudáfrica dio un paso importante al crear, en 2011, un grupo de trabajo para abordar la violencia por motivos relacionados con la orientación sexual. Un equipo integrado por representantes de diferentes departamentos gubernamentales, organismos independientes y miembros de la sociedad civil.

Lamentablemente, su papel, según HRW, ha sido “inactivo e ineficaz” y apuntan que “mucho camino tendrá que recorrer el Gobierno si quiere demostrar su verdadero compromiso de lucha contra la violencia sexual y de género mediante la realización de investigaciones más rigurosas y el procesamiento de los autores de estos delitos”.

UGANDA

En Uganda se han vivido algunos de los episodios más oscuros de la homofobia y la intolerancia en el siglo XXI. En diciembre de 2013, una vez concluida la redacción del informe de HRW, se materializó una de las leyes más severas del continente. El Parlamento de dicho país aprobó una ley que prevé la condena a cadena perpetua para quienes realicen determinados actos homosexuales “con agravante”, suprimiéndose en su último trámite la pena de muerte introducida en el borrador que se redactó en 2009.

La homosexualidad ya estaba tipificada en Uganda como delito, pero la nueva ley –que no ha sido firmada por el presidente Yoweri Museveni- endurece las penas previstas para la comunidad LGBT. En este sentido, HRW lamenta que los donantes externos de la comunidad internacional no ejerzan una mayor presión sobre el Gobierno para exigirles que frenen las detenciones y el hostigamiento a los activistas. Sin embargo, es más que probable que la presión internacional que echa de menos HRW es la que, probablemente, ha obligado a Museveni a rechazar la ley aprobada por el Parlamento y su devolución a la misma cámara.

Museveni sigue considerando a los homosexuales como ciudadanos “anormales”, pero cree que pueden ser rescatados a través del “empleo y la emancipación económica. La cuestión en el centro del debate sobre la homosexualidad –ha dicho- es qué hacer con una persona anormal. ¿La matamos? ¿La encarcelamos? ¿O la reprimimos?”. El debate ha retornado al Parlamento y, en el caso de que el presidente vuelva a negarse a firmarla, entraría en vigor sin su firma.

ZIMBAUE

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, dijo el pasado mes de julio de 2013 que los homosexuales “merecen ser castrados”. Un ataque que no pasa desapercibido para los observadores de HRW, que lamentan las palabras de Mugabe, cuyo historial de ataques homófobos le sitúan entre los líderes más intolerantes.

En la campaña electoral celebrada el pasado verano, Mugabe dio un paso más en su escalada homófoba y dijo que los gais y lesbianas son “peores que los perros y los cerdos”, y amenazó con introducir la decapitación.

Un ataque que mantuvo vivo el día 22 de agosto de 2013, durante su toma de posesión, en la que volvió a atacar duramente el matrimonio entre personas del mismo sexo, que prohíbe la nueva Constitución, diciendo que era una “enfermedad muy sucia”. Las palabras de Mugabe han dado rienda suelta a la propia policía, que practica detenciones arbitrarias y hostiga constantemente a los activistas.

Informe realizado  para la Fundación Triángulo (África LGTB)


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