La cooperación española busca oxígeno
- Hacienda frena fórmulas para que las empresas financien proyectos sociales
“Tenemos que cambiar de modelo y diversificar las vías de financiación”, dice la presidenta de la coordinadora de ONGDs. Un reto y una necesidad.
España es un país solidario. Sin embargo, la recesión económica ha reducido drásticamente los fondos públicos destinados a proyectos de cooperación, algo que ha complicado hasta el extremo el día a día de las organizaciones no gubernamentales. El 19% de las ONGDs han abandonado ya los países en los que operaban. El resto vive en su mayoría de remanentes de presupuestos que no tendrán continuidad, un vaticinio de que muchas de ellas se despedirán a lo largo de 2013 y 2014 de los lugares donde por ahora trabajan. Esta realidad obliga a buscar oxígeno, respiraderos para mantener el aliento de la ayuda al desarrollo con acento español.
“El impacto está siendo muy fuerte. Tenemos que cambiar el modelo”, explica la presidenta de la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo, Mercedes Ruiz-Giménez Aguilar. “Algunas organizaciones tienen alguna reserva, pero en poco tiempo nos encontraremos con una situación todavía peor. Hay proyectos que no se han iniciado o que se han interrumpido y otros previstos que no han podido empezar”, señala. Además, la mitad de las entidades se han visto obligadas a reducir personal, reubicarlo o modificar las condiciones laborales a la baja.
Financiación pública
El dicho de renovarse o morir se ha convertido por lo tanto en una necesidad. “Las ONGDs han sido muy dependientes de la financiación pública”, comenta Mercedes. Sin embargo, este manantial casi se ha secado tras las restricciones presupuestarias de la Aecid (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) y el bajón en las subvenciones que otorgaban las comunidades autónomas, que además adeudan dinero a las organizaciones.
Abrir otras puertas
Pero Mercedes cree que si se cierra una puerta es el momento de abrir otras. “Nos falta base social, pero tampoco renunciamos a los fondos públicos y seguiremos luchando para que estos fondos no desaparezcan en 2014, porque creemos que se trata de un derecho”, manifiesta. Un dato positivo es el incremento de la cruz solidaria en las declaraciones de la Renta, que el año pasado se tradujeron en 50 millones de euros para la cooperación al desarrollo.
Leyes de mecenazgo
“Tenemos que diversificar la financiación. Nos tropezamos con que las empresas han reducido al mínimo sus fondos para RSC (Responsabilidad Social Corporativa), así que tampoco nos van a salvar las empresas. Ayudaría mucho la puesta en marcha de la Ley de Mecenazgo para fomentar el apoyo empresarial a las ONGs con incentivos fiscales, pero parece ser que Hacienda lo está frenando. Otra buena medida sería la aplicación de la Tasa Tobin [que grava las transacciones internacionales de capitales] y dedicar un porcentaje a programas sociales). Sí hay alternativas, y también hay que poner freno al fraude fiscal y poner impuestos a las grandes fortunas”, opina. “Estamos estudiando cambios en nuestras estructuras”, agrega.
Se trata de una renovación inevitable para que la cooperación siga haciendo que la solidaridad española siembre semillas de futuro y esperanza en los países del Sur y también dentro de las fronteras de la atribulada España.

