La Marea

España y Portugal disputan por la mediana mientras la naturaleza de las Salvajes permanece altiva ante las inquinas humanas.


La ayuda a la Ciencia canaria llega de Senegal mientras la clase política patria sueña con más hormigón.
Con 325.000 euros apenas se pagan los sueldos de una decena de los miles de asesores colocados a dedo en España, Canarias incluida. Se les reconoce fácilmente. Suelen llevar un periódico bajo el brazo, lucen un gesto permanente de "a mí no me miren" y en un porcentaje escandalosamente alto son perfectamente inútiles para la labor que se les supone, con honrosas excepciones.
Este dinero, estos 325.000 euros, es la cantidad comprometida por el Gobierno de Senegal para financiar al Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales de Canarias, según ha informado Diario de Avisos. Según este mismo diario, la ayuda económica del país africano salvaría al centro de la desaparición tras la reducción de las ayudas por parte del Estado y en concreto del Campus de Excelencia y de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid).
Los gobiernos canario y español son capaces de mantener televisiones deficitarias, inventar muelles y aeropuertos imposibles y de alejarse cada vez más de la realidad. Tanto que al final tienen que venir de Senegal a mantenernos el chiringuito. Muchos de nuestros políticos hablan de I+D+I porque queda bien de cara a la galería, pero en el fondo sueñan con seguir rellenando de hormigón el solar español, a ser posible en primera línea de costa.
África ha sido para España y en especial para Canarias "el lugar del que venían las pateras y los cayucos", con esa proverbial capacidad para reducir la realidad al absurdo. Resulta curioso saber que emisarios del Cabildo de Tenerife han acudido a los despachos ministeriales de Senegal para pedir auxilio. Es una nueva enfermedad tropical: se llama despertar del sueño.
Artículo de Gregorio Cabrera a 24 agosto, 2013.

Un concepto que echa raíces por todo el mundo, la soberanía alimentaria, germina también en Canarias.

Una nueva isla emerge en el panorama de la joven literatura canaria. La ínsula tiene nombre: Jorge Cáceres Hernández.