Home » Portada » Los Tilos, el bosque de los vampiros

Los Tilos, el bosque de los vampiros

  • El corazón de la selva tropical canaria, el agua, está aprisionado por el humano
Los Tilos, el bosque de los vampiros
Fotografía de: G. C. Reyes

Los Tilos de Moya, muestra de la mágica laurisilva canaria, están amenazados por el “gravísimo impacto” del ser humano. Nos adentramos en la espesura…

El bosque de los Tilos no está en Rumanía, pero tiene sus vampiros. Esta extensión de selva templada propia de los climas tropicales se encuentra en el interior de Gran Canaria (Islas Canarias) y está hermanada con las de mayor envergadura de La Palma o La Gomera. La larga mano del ser humano ha disminuido drásticamente el tamaño de esta muestra de naturaleza exhuberante repleta además de especies endémicas. Y los colmillos del vampiro siguen chupando su sangre transparente amenazando seriamente su continuidad.

Misterio desvelado

¿Cuál es el misterio? ¿Quién es el Conde Drácula de este lugar? Los acuíferos han sido entubados. Cuando se oye bajar el agua que antaño daba lugar a los humedales el caminante puede sentir la tentación de asomarse a los cauces de los barrancos para verla correr libremente. Lo único que verá serán tuberías de las que surge el latido de un corazón aprisionado.

Bejeques. Como es habitual, estos dramas naturales se escriben sobre papeles mojados. Uno de ellos es el Plan Director de la Reserva Natural Especial, elaborado por el Gobierno de Canarias y que canta los problemas que sufre el paraje. “Se ha imposibilitado por completo la infiltración de agua en el suelo y, además, se produce la disminución de la humedad ambiental al no circular agua en superficie”, relatan los técnicos. El documento refiere el “gravísimo impacto” de este hecho y el peligro de extinción de determinados elementos como el propio til que da nombre al bosque.

Flor de bicácaro.

Los vampiros conviven con los imaginarios seres de fantasía que parecen observarlo todo ocultos en la espesura. Es un lugar de leyenda. Entre los arbustos que lo integran se encuentra el madroño (Arbutus canariensis), que ayudó a identificar las Islas con el Edén por sus frutos similares a pequeñas manzanas doradas. Los visitantes oirán más que verán a los herrerillos, orejudos canarios o petirrojos. De repente, y si tienen suerte, un destello azul cruzará veloz ante su mirada para perderse de nuevo en la espesura. Será el pinzón azul. Es casi imposible verlo. Siempre deja la sensación de haberlo soñado.

Palabra de poeta

Ahora son los vampiros los que amenazan el bosque tropical. Antaño fue el hacha. Los árboles fueron talados con ferocidad tras la I Guerra Mundial. La herida fue profunda. Aquí se antoja mejor dejarnos de palabras vulgares y ceder el testigo al poeta modernista español más destacado, el canario Tomás Morales (Gran Canaria, 1884-1921):

De pronto, en el silencio, un golpe temeroso
Atraviesa el recinto de la selva en reposo;
son cobarde, en el viento, persistente y salvaje,
que llena de profundos terrores el boscaje.
¡Es el hacha! Es el golpe de su oficiar violento
que, bruscamente, llega, desolador y cruento,
de la entraña del bosque, donde un tilo sombroso
yergue su soberana magnitud de coloso…

(Parte del poema ‘Tarde en la selva’, del libro Las Rosas de Hércules)


  • Mónica Pulido

    Queda claro que es necesario elegir: canalizar agua o respetar. O tal vez ser más creativos y buscar alternativas más creativas y proponer estructuras que respeten el entorno y favorezcan el aprovechamiento del agua!