Gecko blues en Mondulkiri
- Una noche camboyana con el único lagarto barítono del mundo
Existen 1.500 tipos de lagarto, pero sólo uno te hablará. La salamandra camboyana resulta especialmente parlanchina. El ser humano, en sus distintas categorías, se siente especialmente orgulloso de sus cuerdas vocales. Tiende a mirar a los lagartos por encima del hombro. El humano, macho o hembra, apaga la luz de su cabaña en las montañas de Mondulkiri (Camboya) con el indisimulado deseo de dormir.
Entonces, el gecko camboyano, tan hablador como el conductor de un tuc tuc a la hora de negociar el precio del trayecto, comienza su particular boletín radiofónico nocturno. En realidad lo que hace es marcar el territorio y espantar a posibles depredadores, con el daño colateral del insomnio de los soberbios bípedos.
Ideas que caen
Ahora lo único que se escucha es el gorgojeo del reptil al emitir el sonido que le da nombre: “Geeeeeckooooo… Geeeeeckoooo…”. La parte final recuerda a un goblo que se desinfla junto a alguna de nuestras ideas preconcebidas sobre el universo reptil.
Si hubiera posibilidad de verlo contemplaríamos a un ser de aire socarrón con los ojos grandes muy abiertos. A la mañana siguiente las ojeras provocarán que tengas un extraño y burlesco aire de gecko camboyano de montaña.

