Home » Mundos » El demonio reencarnado en edificios

El demonio reencarnado en edificios

  • Nuestro cronista visita los bajos fondos de Vancouver y Seattle
El demonio reencarnado en edificios
Fotografía de: U. C. G.
Nuestro hombre en Whistler (Canadá) coge la mochila rumbo a Vancouver y EEUU y hoy nos lo cuenta en su quinta crónica. 

D
espués de 3 meses sin salir de la burbuja de Whistler me dispongo a emprender un viaje de 4-5 días entre Vancouver y Seattle. En esta aventura me acompaña un suizo con el que he pasado bastante tiempo en los últimos meses, Fabian.

Vancouver

Es una ciudad limpia, con grandes edificaciones, ubicada a pie del pacífico y rodeada de montañas, un contraste muy marcado entre montaña y mar. El cielo suele estar nublado y el tiempo lluvioso.

Personalmente no me gusta Vancouver; es una ciudad triste, apagada y plagada de alcohólicos, drogadictos y enfermos mentales de otro nivel. Jamás, en toda mi vida había visto semejante carnaval de desechos sociales. No es el lugar que eligiria para criar a mis hijos.

Probablemente esta nefasta percepción de la ciudad se deba a que visitamos la parte “mala” del downtown, Chinatown y sus alrededores, no teníamos mucho tiempo y ¡cómo no!, si hay dos posibilidades tiendo a la mala.

Me ha faltado visitar la parte buena (que sigo sin saber cual es), pero en la segunda noche que pasamos mi impresión mejoró levemente, era sábado y en las calles se respiraba ambiente festivo, pero la esencia era la misma, me recordaba a Madrid.

El Amsterdam Cafe. Pasamos de refilón por el New Amsterdam café, un bar en el que el consumo de marihuana es legal, siempre y cuando sea a través de vaporizadores, y no fumado como siempre. Es una espacio libre de humos, es un “vapor bar”. La venta es ilegal en el interior del local. Me parece muy buena idea, la verdad.

Al contar a un conocido mi mala experiencia en la ciudad me cuenta que años atrás miles de personas con problemas mentales, drogadictos y demás fueron llevados a Vancouver con el fin de tenerlos agrupados. Pero esto último tengo que mirarlo, os contaré en la próxima si es cierto o qué pasó realmente.

Una(s) cervezas con Javier Mariño, otro canario en Canadá

J.M es un canario (Playa del inglés) que vive en Vancouver desde hace casi un año. Ingeniero industrial y altamente cualificado en su materia decidió dejar España por la falta de oportunidades laborales y en la búsqueda de nuevas vivencias.

A día de hoy trabaja de lo suyo en una empresa canadiense, tiene un sueldo digno, vive en el centro de la ciudad y sobre todo es feliz por poder poner en práctica sus estudios y ser valorado como profesional.

Me presenta a más españoles en Canadá, esa tarde se habían reunido cerca de 40, incluido algún otro canario, para hacer una barbacoa y celebrar el cumpleaños de uno de ellos.

Seattle, conociendo ‘yankilandia’

Esta es mi primera visita a los Estados Unidos de América. Seattle se ubica en el estado de Washington, a tan sólo 5 horas de distancia de Vancouver en autobús.

Para entrar a Estados Unidos hay que sacarse el ‘Esta’, un documento para dar de alta un visado de turista durante 90 días. Cuesta 15 dólares. En la frontera te hacen las preguntas más tontas que puedas imaginar, empezamos con mal pie . Nos lleva 2 horas pasar la frontera a todo el autobús. Para entrar a Canadá a la vuelto no nos llevó más de 25 minutos todo el proceso y éramos más pasajeros.

Seattle es el escenario de series como “Anatomía de Grey” o “Frasier”.

La ciudad de Seattle es el demonio reencarnado en grandes edificios, desde arriba muy bonito, pero el suelo es un pequeño infierno plagado de delincuentes, drogas y gente rara, otra vez.

Imagen de Seattle. Probablemente la gente más normal eran los mexicanos, que se cuentan por miles. Trabajan sobre todo en la hostelería, limpieza y restaurantes. En cada esquina encuentras un puesto o un restaurante mexicano. Lo mismo pasa con el sushi tanto en Vancouver como en Seattle.

Yo creo que no exagero, a lo mejor para una persona que ha vivido toda su vida en la ciudad le resultaría menos impactante (aunque no lo creo), para uno de Sonneland (zona residencial del sur de la isla de Gran Canaria) es demasiado. Mi  colega suizo también ha percibido lo mismo que yo, ambos sentimos lo mismo. Y una chica española (Alba) también opina lo mismo que yo, así que no debo de estar muy equivocado.

El viernes por la noche salimos a tomar unas cervezas un poco a las afueras del “downtown” y la gente era más normal , pero preguntamos donde ir exactamente. No queríamos encontrarnos con sorpresas en la noche de Seattle, no quería que me rajaran cuatro craqueros en un callejón por 10 míseros dólares.

Nuestro motivo principal del viaje era comprar ropa de calidad a precio muy bajo, y lo conseguimos, por 200$ he comprado lo que en España costaría 500-600 euros fáciles, y diseños que jamás llegarán a España. Como dicen por aquí, “good deal ”.

Legal fumar cannabis en Seattle

Me llamó mucho la atención que en todas la esquinas de la ciudad alguien estuviese fumando cannabis, incluido en las vías públicas más frecuentadas. Pregunto y me informan de que hace escasos meses se aprobó una ley que regula y en consecuencia permite el consumo de marihuana en la vía pública, siempre y cuando no se venda ni se supere una cantidad estipulada para el consumo propio.

Personalmente no creo que sea bueno, sobre todo para una sociedad tan deteriorada y falta de educación, un día se están fumando un porro y al siguiente fumando una piedra de crack, no clasifican demasiado bien y eso es un problema muy serio. Consumidores crónicos (yonkis) de todas las edades y los estratos sociales.

Conociendo a Alba…

En el autobús de vuelta mientras escribía párrafos anteriores conocí a Alba, una gallega recién licenciada en traducción que reside en Los ángeles. Una chica que merece la pena conocer; inteligente, guapa y sobre todo con mucho mundo a sus espaldas para sus 22 años.

Me cuenta que siempre viaja a través del ‘Coach surfing’, un sistema que consiste en viajar a ciudades de todo el mundo (incluido Europa) y ser acogido por otros en sus casas. Funciona a través de Internet, creas un perfil de usuario y buscas lo que necesitas. Se supone que el anfitrión te va a buscar a la estación, te enseña la ciudad y te deja dormir en su casa, esperando un trato recíproco en sus futuros viajes, o simplemente lo hace “por amor al arte”.

Le pregunto si es seguro o peligroso, pienso en mi hermana practicando esta forma de viaje y no me aterra, el mundo esta lleno de enfermos. Me confirma que es seguro al 100%, cada usuario tiene un perfil con recomendaciones y notas de otras personas que sirven como referencia, añade que lo ha hecho más de 40 veces en los últimos años y que gracias a este sistema ha conocido personas increíbles y añade que es la mejor forma de conocer una ciudad y sus mejores lugares para comer y beber.

Me convence, habrá que probarlo.

Resumen

Pensaba que España estaba era un país de locos, pero ¡que coño!, Estado Unidos es un auténtico desfase. Por primera vez en mucho tiempo me he sentido orgulloso de ser español. Son superficiales, materialistas, tristes y un poco capullos en general.

Todas estas impresiones pueden no estar muy ajustadas a la realidad, a lo mejor hemos visitado los sitios malos, quizás es injusto, pero cuento lo que mis ojos han visto.  Cómo ya he dicho volveré a Vancouver porque creo que mi crítica no le hace justicia, me lo han dicho varias personas y creo que no es justo del todo, por eso le daré una segunda oportunidad.

La verdad es que hasta tengo ganas de volver  a Whistler, nunca me he sentido tan a gusto es un sitio antes. Como experiencia ha sido positiva, he conocido un poco Estados Unidos y la ciudad de Vancouver, he comprobado que no soy un hombre de ciudad ni por asomo, no llegaría a los 51 años de vida en un sitio así. Playa, montaña, lo que sea pero no edificios y coches.

Las ciudades europeas son infinitamente más bonitas, organizadas, limpias, relajadas, fluidas y agradables. París, Roma, Venecia, Praga, Londres, Amsterdam, Florencia, Berlín o Barcelona no tiene nada que envidiar a Vancouver o Seattle.

Aquí concluye la aventura, la “guagua” está llegando a Whistler. ¡Hasta la próxima!


Más noticias

Comentarios (1)

  1. […] Crónica 4 – El demonio reencarnado entre edificios […]

Responder a Un canario en Canadá | Urkolandia Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>